(Fotog. Benja).-Para ilustrar el exilio republicano, he aquí mi bandera. El adjetivo "mi", es verdad en todos los sentidos. Yo compré las telas de raso de sus colores, en una tienda, cercana a la Plaza Mayor de Madrid, donde aun se vendían las telas por metros. La mujer de un compañero las cosió, y yo pinté al óleo su escudo. De esto hace años. Aun no se podían comprar, ya hechas en tintadas, como hoy, en cualquier mercadillo. Por cierto que, contínuamente, tenía que explicar a compañeros que lo superior del escudo no era una corona, sino un castillo. Hasta un periodista que cubría una de las Fiestas del P.C. en la Casa de Campo, viéndola de lejos, cayó en la misma confusión, y escribió de la ignorancia de los republicanos, al llevar en la tricolor, el escudo monárquico. ¡Lástima de periodista que, con sólo desplazarse hasta mí, que portaba la bandera, se hubiera librado de escribir tal mentecatez, propia de mentecatos!.
Nos quitaron las banderas.
Altezas y Majestades.


Altezas y Majestades.-Nota: Esta poesía no se refiere a ningún rey, reina, príncipe o princesa en particular, sino que es una constatación de la igualdad biológica, física y mental de todos los seres humanos, la negación de que unos tengan "derechos divinos" para algún cargo o función política, que no tengan los demás, como mantiene la Ciencia y los que creemos que la única forma de gobierno moderna y lógica es la Republicana, aunque algunos países, por tradición u otros motivos acepten sus respectivas Monarquías. De todas formas, las únicas Monarquías que sobrevivirán, serán aquellas que, siendo Parlamentarias, puedan coexistir hasta con partidos comunistas en los Gobiernos. Las Monarquías absolutistas árabes, deberían tomar nota, pues no siempre podrán ser sostenidas por pactos con el Imperio, en contra de la opinión de sus pueblos. La emigración árabe en Europa podrá llevar, de regreso a sus países, la semilla de la cultura y democratización.
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