(La legión)

Don Quijote, hoy.


Esta poesía la escribí, influenciado por la lectura de "Vida de Don Quijote y Sancho", para hacerme eco del llamamiento de Don Manuel de Unamuno, de alistarme en la "cruzada" que vaya a rescatar el sepulcro de Don Quijote. Única "cruzada" en la que los espíritus libres pueden y deben participar. Porque, ¿de qué sirvió a la Humanidad el rescate del, supuestamente, Santo Sepulcro?. ¿Para qué tanta sangre derramada en tan inútil empresa?. ¿De qué nos sirve un Cristo muerto, o fabricado con materiales muertos?. Por ello, quien imita las supuestas locuras del hidalgo caballero, según Don Manuel, sigue al Jesucristo vivo, de quien Don Quijote fue gran imitador, haciéndonos creer que estaba loco; como también se dirá de quienes pretendan derribar al gigante del Capitalismo, o liberar a los galeotes que, como le sucedió al Ché, fue víctima de aquellos a quienes pretendía liberar. No sabían que eran esclavos. Exactamente como hoy.
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