(Fotog. de Izq.Un.Org.)Marcha por el Empleo, en Cadiz, 2oo9. Ahora no es necesario correr delante de la Policía. Ahora, la misma Policía protege a los manifestantes en el ejercicio de sus derechos. Pero para llegar a ésto, muchos quedaron en el camino. Nada se consigue gratis, ni por la "benevolencia" del Capital. Durante muchos años, cada amanecer de los Unos de Mayos, era una incertidumbre angustiosa a la que había que sobreponerse. Unos bocadillos, unas buenas zapatillas y la bolsa de octavillas. En Madrid se decía: "Vamos a Atocha y que sea lo que Dios quiera". Después, el recuento, el peregrinar por los Hospitales, Casas de Socorro, Comisarías y la D.G.S. (Dirección Gral. de Seguridad y sus calabozos en sus fríos sótanos, justo bajo el reloj de la Puerta del Sol), luego la preparación de las, casi siempre, inútiles defensas ante los T.O.Ps., Tribunales de Orden Públicos y la tarea de enviar al extranjero las fotografías tomadas de las cargas policiales y del apresamientos en los coches Zetas, de manifestantes o de ciudadanos que, simplemente, pasaban por allí. Sobre todo, la preparación de las listas de detenidos, como garantía de su integridad. Se estaba mas informado de lo que ocurría en España en cualquier país, que en la propia España. 

Uno de Mayo. Los maderos.- Franco cambió el nombre a la festividad de ese día. Se le llamaba "Día de San José Obrero", por aquello de que San José era carpintero. Se le podría haber llamado "Día de Jesucristo Obrero", porque Jesús era "el hijo del carpintero", pero supongo que al Nacionalcatolicismo no le interesaba recordar que Jesús de Nazaret fue también un obrero y el Uno de Mayo, era tanto de él como nuestro. Sencillamente porque tuvo a bien identificarse con los pobres y obreros y no con las clases acomodadas de su tiempo."Éste come y bebe (se junta) con los pecadores" (Marcos 2.16), solían criticarle la "gente de bien". Los maderos, también llamados "grises", por el color de sus trajes (y de sus almas), trabajaban a destajo disolviendo a base de porras, atropellos con caballos e incluso a tiros, esas pacíficas manifestaciones, nunca permitidas por el Régimen. Hoy, los hijos y nietos, herederos ideológicos de aquel Franco y de aquella Iglesia, no paran de manifestarse por cualquier motivo, siempre que favorezca al P.P.,donde se han integrado toda la gama de las derechas políticas y religiosas de España.Nadie les lanza los caballos, ni las porras, ni las pelotas de goma o gases lacrimógenos. Disfrutan de una libertad por la que jamás lucharon. Pero yo defiendo su libertad de hacerlo, aunque sus padres y abuelos, no defendieran la mía. Ése es el espítu republicano y ésa , la diferencia.
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